Y quien no arriesga, no gana!


Allí estaba yo, de rodillas, en el salón de mi puta casa cuando entró él por la puerta. Me lo quedé mirando fijamente! De repente un escalofrío recorrió mi cuerpo y por dentro lo único que pensaba es que la había liado muy parda. Durante los primeros segundos no sabía qué hacer... me levantaba, seguía de rodillas o simplemente decía "tierra trágame".


Cuando entró, él se me quedó mirando unos segundos, esos segundos en los que yo no sabía qué cojones hacer. Tras un silencio sepulcral (aunque tenía porno en la televisión) y una mirada a los ojos entre los dos, se agachó y se empezó a quitar las botas. Yo me relajé, sabía que el juego seguía a pesar de la situación tan tensa que había en ese momento. Mientras se quitaba las botas, yo le miraba y comencé a sobarme el paquete. Después de quitarse la botas, dejó varias cosas encima de mi mesa del salón y se quitó los pantalones.


Sí, era el tío del Grindr. Un cuerpo perfecto de gym, sin vello. Medía 1.88 y era mazo mazo masculino. Tenía 32 años y estaba mazo bueno. Al quitarse los pantalones, sonrió y se sentó en el sofá. Estaba mazo empalmado y por debajo del slip yo solo veía un bulto mazo mazo grande que no paraba de crecer. Yo, como si fuera su perro, a gatas, fui hasta el sofa. Él me miró a los ojos, me acarició la cabeza, me sonrió y se puso a ver el porno que tenía puesto en la tele.


Empecé a jugar con mi lengua por sus slips blancos de Hollister. No es por hacer publicidad, pero es que el tío, tenía un morbazo brutal. Jugando con el gayumbo, comencé a masajear sus piernas con mis manos y a lamer sus ingles... cuando lo hice, se le erizó todo el pelo y un suspiro se escapó por su boca.


Si algo caracteriza a @pibesexmadrid, es decir a mí mismo, es que el puto morbazo me vuelve loco y soy capaz de hacer cualquier cosa que me pida un tío con tal de satisfacerle y darle el máximo placer. Su rabo, de unos 19 cms, se escapaba ya del ajustado slip mientras con mi lengua lamía cada centímetro de piel que se levantaba dentro. Yo marcaba el ritmo, era hora de quitarle el slip!


Como bien sabéis, algún rabo he visto en mi vida además del mío... ;) Su polla era completamente recta, 19 cms, con alguna vena, un capullo perfectamente descapullado, el vello muy recortado, unos huevos colgones y un tio flipante.


Le hice de todo, notaba como se estremecía con mi lengua y con su boca. No hubo ningún centímetro de su entrepierna que no recorriera con mi lengua varias veces. Una buena y lenta comida de huevos, moviendo bien la lengua. Introduciendo un testículo en mi boca, luego el otro y también los dos a la vez. Lento, despacio... para que cada movimiento de lengua sea placentero...


Notaba como su rabo se ponía cada vez más duro y cómo se marcaba más el capullo cuando mi lengua lo lamía entero... Era hora de coger aire, tenía que metérmelo completamente en la garganta, llegara a donde llegara. Así lo hice, cogí aire y me entró más allá de la garganta. El tío se estremeció, suspiró y cogió mi cabeza para que no la retirase. Durante unos segundos tenía todo su rabazo dentro de mi garganta, sintiendo cómo el capullo cada vez se marcaba más.


Le puse un par de veces al límite con mi boca y mi garganta mientras notaba como se movía, cómo intentaba retorcerse de placer y cómo los dedos de sus piezacos se movían muy rápidamente indicándome que estaba a punto de correrse.


Cuando llegó el momento, y debido al morbazo brutal de la situación, hice lo que muy pocas veces hago. Le puse al límite y cuando su estómago empezó a contraerse, cogí aire y me la metí hasta la traquea. Noté cómo el rabo palpitaba, cómo el capullo soltaba lefa y cómo la leche caliente iba cayendo por mi traquea mientras yo controlaba mi respiración para permanecer el mayor tiempo posible de esta manera. Debía darle el máximo placer al tío que me estaba dando rabo.


El xaval necesitó unos segundos para recuperarse y ser consciente del mamazo tan brutal que le había hecho. Ni su novia ni otros mamones, según dijo, le habían hecho un mamazo así capaz de olvidar.


Charlamos un poco mientras se vestía, congeniamos de puta madre y me pidió mi whatsapp. Ahora es uno de mis rabos habituales y yo soy uno de sus mamones fijos.


Imagino que después de toda esta historia te preguntarás porqué me quedé paralizado durante unos segundos cuando entró en mi salón. Adrián, nombre ficticio, es Policía Nacional. Se presentó de uniforme durante uno de sus descansos. Tenía poco tiempo.


Si la situación era morbosa, al verle aparecer así se multiplicó por mil!


Gracias mi querido "Adri", lector de este blog, rabo fijo y encima buen colega! ;)

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