De cruising con... @PoppBator

Noche de sábado con luna llena.


Cojo la carretera A2 y solo con ver la salida 16 del Parque Acuático me empiezo a poner cerdo, muy cerdo, excesivamente cerdo.


Al llegar a la zona de cruising, doy varias vueltas identificando el percal. Varios coches sin ningún pícaro dentro aunque la claridad de la luna en la noche profunda deja vislumbrar alguna sombra a lo lejos. Sonrío. "Hay movimiento esta noche".


Quién lo conozca sabe que existen dos vías de entrada, y quien no, se lo explico para que venga a conocerlo:


- La famosa escalera que alguien construyó en su día para facilitarnos cerdear fácilmente... Una vez saltado el parachoques de la carretera, bajas la escalera y llegas a unos árboles que dan rienda suelta a todos los morbos que tengas. Sin limitaciones!


El suelo está lleno de gomas secas y otras rellenas de leche fresca a rebosar que me ponen mas palote aún.


El potente brillo de la luna deja ver mi suspensorio entre las hojas. Las luces de los coches se cuelan entre el parachoques y el foco del centro comercial hace que la silueta oscura de la persona que baja por las escaleras haga aún más cachonda la situación. Después de dar dos vueltas a los arboles, sin pensar entra y me mete su gran rabo gordo y peludo en la boca. Me folla la boca con potencia y después me abre las cachas y empieza a comerme el ojete. No tardó en meterme la punta de su nabo, aunque antes de seguir, me hizo que le pusiese la puta goma con mi boca.


El tio era delicioso, joven y morboso, cuerpo tonificado. Pantalones cortos y calcetos hasta las rodillas. Todavía desprendía el olor a sudor después de salir de hacer deporte.


Cuando este joven deportista y sudoroso estaba apunto de correrse, sacó su rabazo y me hizo sacar la lengua para correrse en mi boca. ¡Qué puta lefa más deliciosa!


Una vez recuperado de este polvazo, tenía que seguir sacando provecho de mi visita... asi que me dispuse a adentrarme a la otra vía de entrada de este Paraíso del Cruising.


- La arboleda cerca del río. Aprovechando la claridad que la luna aportaba a esta noche calurosa de verano me atreví a adentrarme a ese bosque lleno de morbo y olor a lefa y sexo.


Pronto me crucé con varios candidatos, a los lados algunos mostraban sus intenciones.


Justo al llegar al final del paseo, me di la vuelta y me metí a uno de los varios caminos que hay. Allí empecé a comerme varios rabos uno detrás de otro y todos echándome lefa en cara y culo. Estaba cerdo, mucho más cerdo que cuando llegué. Por último un hombre corpulento y con gran miembro me tapó la boca y agarrándome bien del cuello me folló como si no hubiese un mañana.


Era el juguete de muchos, el desahogo perfecto para la peña discreta y desconocida que practica cruising. Me encantaba sentirme bien usado por todos los machos.

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